Lo que debe saber sobre la demencia

Es muy probable que usted o algún ser querido hayan conocido de cerca la demencia. Quizás alguno de sus padres o abuelos, una tía o un tío, o tal vez otro familiar. O probablemente alguno de sus amigos esté cuidando a algún familiar. En cualquier caso, el comienzo de la demencia puede ser una experiencia muy penosa, tanto para la persona que la padece como para los familiares que cuidan de ella.

Solíamos pensar que la demencia tenía que ver con una parte normal del envejecimiento, pero ahora sabemos que la pérdida de memoria a corto plazo y otras funciones cognitivas que acompañan la afección no forman parte del proceso de envejecimiento normal. Según la Asociación de Alzheimer, hasta nueve millones de norteamericanos padecen de alguna forma de demencia, y entre el 60 y el 80 por ciento de los casos se debe a la enfermedad de Alzheimer.

¿Qué es la demencia?

La demencia no es tanto una enfermedad como un conjunto de síntomas provocado por alguna enfermedad (como la de Alzheimer), lesiones y trastornos que afectan el cerebro. La demencia ocurre cuando las células nerviosas del cerebro (llamadas neuronas) dejan de funcionar y mueren. Cuando las personas pierden la función cerebral, pierden el funcionamiento cognitivo y se vuelven incapaces de completar tareas cotidianas o cuidarse a sí mismas. Su personalidad y sus relaciones también pueden verse afectadas.

Mientras que la mayoría de los casos de demencia se deben a la enfermedad de Alzheimer, no todas las formas de demencia son causadas por ella. Algunas formas de demencia provienen, por ejemplo, de infecciones, trastornos en el sistema inmunitario, reacciones a medicamentos o lesiones en el cerebro. Una persona puede padecer demencia pero no tener la enfermedad de Alzheimer.

Signos y síntomas de la demencia

No existe una cura para las enfermedades que causan la mayoría de los casos de demencia. Sin embargo, cuando la demencia es detectada en su etapa temprana, existen tratamientos exitosos que pueden demorar su progreso y prolongar las capacidades cognitivas de la persona. Las señales y los síntomas de la demencia van más allá de las situaciones típicas de personas mayores, y pueden incluir lo siguiente:

  • Pérdida de memoria, particularmente una pérdida de la memoria a corto plazo
  • Desorientación
  • Deficiencias del lenguaje o el habla
  • Dificultad en la percepción, que incluye delirios, alucinaciones, incapacidad para reconocer rostros y lugares u otros problemas especiales
  • Deficiencias en el razonamiento de situaciones habituales; por ejemplo, errores de planificación y falta de sentido común y habilidades para resolver problemas
  • Comportamiento socialmente inapropiado
  • Falta de empatía
  • Cambios bruscos de humor, comportamiento y personalidad

¿Cuáles son las causas de la demencia y cómo puedo prevenirla?

Según la Asociación de Alzheimer, los médicos y científicos coinciden en que la demencia es producto de una combinación de varios factores, que incluyen la edad, la genética, el entorno, el estilo de vida y otras afecciones médicas. Si bien no hay nada que hacer en lo que respecta a la edad o las investigaciones genéticas, se pueden reducir los factores de riesgo, por ejemplo haciendo ejercicio y llevando una dieta saludable, para evitar la hipertensión y el colesterol alto.

También parece haber un nexo entre las lesiones graves en la cabeza y un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en el futuro, en particular si la lesión provocó pérdida del conocimiento. Para ayudar a reducir el riesgo, siga estos pasos:

  • Use el cinturón de seguridad y el arnés de hombro cuando vaya en auto
  • Use un casco cuando practique deportes
  • Proteja su casa contra posibles caídas

Hay varios estudios que prueban que generar vínculos estrechos con otras personas y mantenerse activo mentalmente pueden reducir el riesgo de desarrollar un deterioro cognitivo o la enfermedad de Alzheimer. Los expertos suponen que la estimulación social y mental ayuda a fortalecer las conexiones entre las células nerviosas del cerebro y a retrasar la aparición o el progreso de la demencia. Algunos estudios vinculan la demencia con el uso del alcohol y el cigarrillo.

Tratamiento para la demencia

Los tipos de tratamiento que se utilizan en pacientes con demencia varían en función de si los médicos consideran que la afección es progresiva o no. Las demencias progresivas o degenerativas incluyen enfermedades como el Alzheimer. En estos casos, algunos medicamentos pueden mejorar provisoriamente los síntomas y la actividad cerebral. Sin embargo, existen actualmente muy pocos tratamientos efectivos para la demencia progresiva.

La demencia no progresiva y reversible puede ser consecuencia de una infección, trastornos inmunitarios, reacciones a medicamentos, enfermedades metabólicas o heridas, como el hematoma subdural. Hay medicamentos que pueden ayudar a revertir o detener estos tipos de demencia. La demencia vascular, que es habitual después de un accidente cerebrovascular, puede ser tratada con medicamentos y rehabilitación. Muchos tratamientos contra la demencia incluyen enfoques conductistas y la práctica de tareas para mejorar la función cognitiva.

REFERENCIAS: Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Asociación de Alzheimer