Diagnóstico y tratamiento de la trombosis venosa profunda

La trombosis venosa profunda (DVT) es un coágulo sanguíneo en una vena profunda del cuerpo. El coágulo puede interferir con la circulación y desintegrarse y desplazarse por el flujo sanguíneo, en donde puede atascarse en el cerebro, los pulmones, el corazón u otra área y causar daños. La DVT normalmente ocurre en la pantorrilla, el muslo o la pelvis. A veces, también afecta las venas de los brazos.

Según los Institutos Nacionales de Salud, la DVT ocurre a alrededor de una de cada 1,000 personas en Estados Unidos al año. Entre el uno y el cinco por ciento de los afectados por DVT morirá a causa de complicaciones.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo generales de la DVT incluyen:

  • 40 años en adelante
  • Inmovilidad
  • Cirugía o traumatismo reciente
  • Trastornos de coagulación sanguínea
  • Parto en los últimos seis meses
  • Terapia hormonal o uso de anticonceptivos orales
  • Historial de abortos espontáneos
  • Obesidad
  • Uso de tabaco
  • DVT previa o antecedentes familiares de DVT
  • Cáncer anterior o actual

Síntomas

Los síntomas comunes de la DVT incluyen:

  • Dolor en las piernas, sensibilidad, inflamación o fatiga
  • Piel tibia
  • Las venas superficiales se tornan más visibles
  • Decoloración o enrojecimiento de la piel

Detección y diagnóstico

Si se sospecha de DVT, pueden hacerse diferentes tipos de diagnóstico por imágenes en busca de DVT, que incluyen:

  • Ultrasonido
  • Imágenes por resonancia magnética (IRM)
  • Venografía/flebografía (rayos X que identifican las venas y los coágulos sanguíneos)

Tratamientos

Es posible que la DTV desaparezca por sí sola, pero existe un riesgo de recurrencia. Para ayudar a reducir el dolor y la inflamación que puede conllevar la DTV, a menudo se sugiere a los pacientes poner las piernas en alto, utilizar una almohadilla térmica, caminar o usar medias de compresión. Además, hay varias opciones de tratamiento disponibles:

  • Medicamento anticoagulante: la DVT a menudo puede tratarse con anticoagulantes. Los anticoagulantes dificultan la coagulación de la sangre, pero no disuelven los coágulos ya formados.
  •  Trombólisis: es un procedimiento mínimamente invasivo diseñado para disolver rápidamente los coágulos sanguíneos, restaurar el flujo sanguíneo y prevenir daños. Durante el procedimiento, se dirige el medicamento o el dispositivo médico especial hacia el coágulo a través de un catéter para disolver la obstrucción.
  • Filtros: los pacientes que no pueden tomar anticoagulantes o los que han tenido coágulos recurrentes mientras tomaban la medicación pueden ser candidatos para el implante de un dispositivo médico en una vena grande del abdomen denominada vena cava. El filtro evita que los coágulos provoquen obstrucciones en los pulmones. Este es un tratamiento menos común.
  • Cirugía: se considera la cirugía para eliminar coágulos sanguíneos solo en casos excepcionales en los que el coágulo es muy grande, obstruye un vaso sanguíneo importante y produce síntomas graves. La cirugía incrementa el riesgo de formación de nuevos coágulos sanguíneos.

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